Ermita de San Blas

San Blas

Parece que su origen fue en los lejanos siglos X-XI. Es la ermita más antigua de Cornago, fue construida en el cerillo, la zona más alta del poblado. Consta de una nave y un presbiterio que proviene de una anteábside y que termina en un ábside semicircular de igual anchura. Se cubre con bóveda de horno, prolongándose en otra de cañón.

El arco triunfal está formado por una especie de moldura de gran sencillez. Los canecillos son de piedra toba adornados con caras, estrellas, rollos etc  Su hechura es un tanto ruda. La longitud de la nave mide unos dieciséis metros y consta de tres tramos. Esta nave fue reconstruida en el siglo XVII. El retablo es romanista con pilastra y tablas pintadas que representan a San Gil, a San Bartolomé, a San Pedro y a San Pablo, coronado con una tabla del calvario y el Padre eterno. El centro lo preside la imagen de San Gil. El retablo es obra de Pedro de la Puebla en el año 1577. Fue restaurado gracias a la Fundación Cajarioja, en el 2003. Desde entonces la imagen de San Blas de 1870, está colocada en una peana al fondo de la nave. El pintor local Carlos Corres, decoró el ábside con un paisaje invernal, en el que la manos de Dios Padre, envía a su pueblo de Cornago, su bendición a través a de las rosquillas de San Blas. En la nave están representados los cuatro evangelistas y los titulares de la ermita, San Gil y San Blas.

 

Juan M. Palacios Sánchez, CORNAGO, Guía Histórico-Cultural, Editada por la Parroquia, 2005, p.16-17.

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